ojo de la muerte
cada pared en ruinas se despierta
contra la luz del sol
para esperar la noche
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cada pared en ruinas se despierta
contra la luz del sol
para esperar la noche
Para nadie, el vaso lo es todo.
Para todos, el vaso es nada.
Para el vaso, todo y nada es lo mismo.
Para quien el vaso lo es todo, nadie es el vaso.
Para quien el vaso es nada, todos son vasos.
Para quien el vaso es el vaso, todo y nada no son vasos.
Para mí, el vaso está vacío y el vacío es el vaso.
Todo en nada, nadie en todos.
Donde la noche desciende al fondo del corazón
A mirar la impureza y el plástico translúcido
Donde los granos de silencio se acumulan alrededor mirando
El centro que los llama
Donde todo se astilla adhiriendo como una vena sobre la piel
Los arañazos en el vidrio y que parece un arbusto ceñido en el viento
A pesar de lo que será apenas lo toquen
Donde se encierra el pálpito al borde de este susurro en la oreja
Viviendo con el temor de que sea el amor perfecto
Abre la boca y gime con un rencor sin confesar
Está la verdad incrustada para siempre en el olvido
Como si me dejaras en medio de la noche
Y nadie supiera qué hago allí
Parezco un grito o un silencio entre las hojas cerradas por el viento
El tiempo no es lo que es no es lo que sientes
No es lo que sentías
Es una mentira esperando que te duermas
Para tocar tus huesos llamando a quien te deja
Y solo parece que tu voz navega entre los muros
Tanteando los vidrios conversando
Con estas frases tontas que elevan
Dos ojos a encontrar una luna amarilla en esta noche
Algo juega con tus llaves
Algo abulta tus bolsillos y te pesa y te estorba
Parece otro engaño pero es
Papel arrugado de lo que ha sido y no arrojas
Bebes y fumas
Como si darle vueltas a ese hilo se volviera
Un espejo mejor para este charco de silencios
En fin que todo pasa
La vida es un número complejo y el amor
La luz de esa ambulancia despertando con su horror
Descanso en este día sobre el muerto
Placer de estar mirando sin pensar
El cielo encapotado y sin odiar
Los cuatro pies de tierra que es mi puerto.
Descanso sin conciencia de estar muerto
De tristeza, de cólera y de odiar
Las palabras que dije sin pensar.
Y encallo silencioso en este puerto.
En los bancos de arena en que me hundo
Oliendo a los recuerdos y las penas
Mi cuerpo pide espacio para un alma.
Y esta noche viscosa y el profundo
Suplicar susurrado de las venas
Me dejan para siempre en esta calma.
Deja flotar el tiempo en tus palabras
Como ese cuerpo muerto en el mar
Que se lo lleve quien lo mira y vuelve
A sumergir tu voz entre los ruidos
Se rompe respirando contra el muro
Contra la sombra espuma del quejido
Se quiebra cada paso como que habla
A medias de una herida que se abre
Oscilando el perfil
Entierra y desentierra su pasado
en esta sombra azul se desvanece
el corazón de tantas despedidas
que mientras bebe luz de sus heridas
suena a temblor del cuerpo que perece
en esta vieja costra se ennegrece
la mirada y la sal de las comidas
y en esta cicatriz van adheridas
palabras como agujas y aparece
en el perfil del día la llamada
del tiempo que se enreda entre las horas
que nadie toca y nadie viene a ver
un árbol y esa luna congelada
gotean una angustia que devoras
inmóvil y mirando desde ayer
escribo cuando pierdo el alma
susurrando entre las calles
heridos los ojos quejándome del cielo
escribo entre los papeles en blanco
de las palabras vacías
escribo para no saber que no existe
para olvidar que mañana se escapa
para tener este tatuaje de lo que hablan
en cada pliegue de cada vez que contesto
escribo sin manos mirando por encima
de este escritorio de madera contemplando
la noche encerrada en los techos
inmóvil
y escribo con la córnea entornada en el agujero
de cada puerta que esconde todo
susurrando el temblor en luces veladas
rumor de almas sonando a caos
escribo inscribo en este instante sucesivo
cada nunca que acaba en siempre donde
queda la marca de algo que estuvo y no se sabe
escribo
respiro cae en mí observo transpiro
grito sacudo la cabeza amo escribo
callo dudo mastico
escribo