BACH concierto para oboe y violin
1er movimiento
todo empieza a moverse
en espiral hacia la noche
y se comprende entre las ramas
el viento que discute pasiones
la luna huyendo de los ojos
respira el árbol
compone en cuatro gruesos ruidos
el temblor de mañana
al sol dorando su memoria
libélulas tiritan
un río al fondo gime
danza entre sus orillas
contenido de estar solo
y una soga silba entre la paja
llamando pecado con sus dos miradas
el pie que burla la materia
corre desnudo a sonar la orilla
replica con imágenes de ayer
caras de voces curiosas
ateridas y juntas sobre el agua
para al fin buscarse
disolverse
entregarse
a la huida perpetua
el río que se queja y se marchita
2do movimiento
baja la escalera suplicando
con la cabeza baja y sin esperanzas
hacia la oscuridad callada
de ese lago donde se esconde
todo el silencio
la luna de cada suspiro
los ojos sobre el libro dormitando
no se detiene pero está
detenida en el instante perseguido
sosegado y tirante
entre los dos lados de este mundo vacío
no deja palabra en los labios
un brillo azul en ellos
una llama congelada vibra
y se quiebra sin ruido
doblandose al viento
como una hoja verde todavía
a punto de encontrar el sol
dejando caer
la luz envuelta en una lágrima
al suelo
alargando ese momento hasta
que abra con su silencio el alma
3er movimiento
rayos de luz impaciente
aire de fuego
baila en torno de la voz
como una fuente repica en cada gota
minúsculas y millares
de lunas desfogando su espacio
en cada red deslumbrada
por el sol
volvemos a mirar
volvemos
a mirar
con un dédalo de imágenes clavadas
en todo el tapiz del día
doliendo
saltando
con un aullido del cuerno y del vino
sobre la luz azul entre las sombras verdes
en el frescor del mar se incendia
el viento
cada nube envuelta en el sabor
de la madera que el sol calienta
hacia donde nadie
