muro de este lugar
siempre deja en el fondo las palabras
el fondo de este día el fondo neutro
de esta mesa de bar o el fondo abierto
de la calle hacia el sol del horizonte
y qué palabras son son agujeros
del sonido en el cuerpo para entrar
a rescatar el tiempo que se ha ido
y son lo que serán este rumor
enloquecido llamando a cada instante
al teléfono muerto que le cuelga
del paso lento entre las flores blancas
que ya no escucha más al corazón
y se sumerge al fin en su silencio
mientras arruga este papel y sorbe
la espesa oscuridad de este café
termina nuevamente en este fondo
que se llama sin voz sino con ojos
adheridos al muro de este siempre
no volverá a entrar supone en vano
que siempre vuelve aunque nunca igual
el fondo manda y sólo deja un hilo
cenizo en el ojal de su mentira:
madera desgastada en sus orillas
donde su ausencia dobla su reflejo
(Beethoven, Sinfonía 3)
