CONCIENCIA
¿Haremos algo por este mundo?
parece preguntar la nube, la luna, este semáforo en rojo.
Este timón no me sirve, sólo me conduce
sobre este río negro, al lado de otros que no saben
qué puedo hacer, qué piensa el aire de nosotros.
Pero esto no importa,
nadie desaparece de pronto y ante la mirada
del que te acompaña:
nadie se transporta a otra dimensión mientras conversa
y se encierra en lo que puede hacer
esta piedra, este pedazo de vidrio, el árbol encerrado
en la esquina.
Ellos y nosotros estamos en lo mismo
pero no nos vemos
ni siquiera nos preguntamos
¿qué puedo hacer por este mundo?
Todo está inmóvil en esta deriva de sí mismos.
Como una cama que comparten dos cuerpos que no hablan
Y se estorban en la noche.
Nos mira esta mañana
a través de sus colores polvorientos
y nos escupe entonces
como nosotros al andar con nuestras máquinas.
Así están las cosas.
Me siento perturbado por todos los ojos.
Agarro el timón, lo suelto, bajo el vidrio.
Acaso estoy perdiendo la conciencia y el oxígeno.
¿Me sonríe esa madera caída sobre el capote?
¿Es una amenaza este mosquito estrellado en el vidrio?
Me golpea un aullido.
Garrotes de palabras obscenas me sacuden.
¿Por qué no te vas?
me dice el semáforo verde, toda esta gente, el tráfico en la noche.
No quiero saber más y me trago mis ideas.
Otra vez me traga el río negro.
De nuevo soy el cerebro de esta máquina.
El ser que debe llegar a algún lado.
Una página del caos.
