Si el corazón duerme, lo despertaré.
En este rumor que se agita alrededor
queriendo sacar agua de mi cuerpo,
exprimiendo al corazón,
tengo que abrir los ojos y cernir
entre lo que escucho y la sombra.
Y el corazón dejará de sonar como quebrado
o como una bolsa llena de piedras.
Vendrá el día, aquí, sobre los muros
de mi casa y abriré la puerta.
El sol viene a buscarme, viene
a pintar mi cuerpo contra las sombras.
Y veré que canta el rojo en las ramas,
saltando de una a otra hasta encontrarme.
Y me mira para decirme que estoy listo.
Tomo mi agua, dejo en su lugar los platos,
y camino hacia el sol.
Y el corazón vibrará completo
y sonará como el mar acariciando las arenas.
Para mi ángel de bondad, para sus ojos de alma.

Angelita | 12-Nov-07 at 6:00 pm | Permalink
La transparencia no viene de nosotros si no de nuestra capacidad de escuchar al cielo, de entrar en quietud y de identificar con humildad lo que él demanda de nosotros…
gracias por enviarme esta sonrisa desde lo más hondo del cuerpo… Angelote!