fábula treinta y dos

un pez que tiene frío conversa con la mañana
y al sacar la cola para despedirse
salpica

la mañana entonces molesta
esconde el sol bajo las nubes
pero al pez ni le interesa

no sabe la mañana cómo desquitarse
de esas gotas atrevidas

hasta que
lo sabe
y despierta en el caimán un hambre de peces

MORALEJA
no muevas la cola inútilmente
no sea que te coman