Veo en cada sombra
veo en cada sombra
sin necesidad de ojos
basta entregarme
siento cómo baja
cada instante por mi piel
hasta perderse en mí
es así mi vida
haciendo
tiempo
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veo en cada sombra
sin necesidad de ojos
basta entregarme
siento cómo baja
cada instante por mi piel
hasta perderse en mí
es así mi vida
haciendo
tiempo
las sombras son la piel tocada por el otro a contraluz de su deseo
en la estela de su cuerpo ambos se sumergen
sin resistencia a unirse duermen juntos
y engendran esta calidez sin fuego
esta materia que vive en sus posibles
música inmóvil que crece en su interior
las sombras son la superficie de los límites rodeados de materia
la cúpula del tiempo creada por el humo de dos maderas
la voz que se despliega lentísima en la llanura
de cada segundo detenido en la mirada
y donde convergen dos ríos de esperanzas
abrazando una isla hasta llamarla
con el nombre que pronuncian sus playas al rozarse
en la paradoja de perderse siempre para volver
las sombras son lo que menos importa en este lienzo
que moldea al cuerpo de esta vida que despierta
sino que son ahora el túnel que nos deja encontrar
el ser nuestro más allá de cada despedida
y el silencio
me entrego a las sombras
me entrego alas
me entré
ego a las sombras
asombras
ras
siempre están conmigo
tan conmigo
siempre es
si
aire de mi memoria
ay de mi
me moría
nada más que eso me conversa
nada más me conversa
nada me conversa
me conserva
nada con ver
da más
más que
eso
me
versa
he vivido con sombras en la mente
palabras que sonaban como cosas
que dolían igual y que dejaban
un agujero igual que si pesaran
aquí la luna aquí la voz lejana
de lo que huía de mí y me encontraba
aquí siempre en las ondas del sonido
filtrado por mis sombras yo me hundía
pero de pronto todo se ha ido ya
las sombras son ahora los sonidos
esta madera o son tus labios suaves
o el llanto tras la puerta y el silencio
de mirarme evitando que te mire
me golpean los labios los susurros
las páginas que pasan mientras veo
el mar llamando al cielo en esta tarde
y así sin otras sombras sino las
que descansan al lado de mi mesa
y ahora que concluyo mi café
y abro los ojos para ver y amar
General
camino
reflexiones
conciencia
yo
vida
amor
memoria
tiempo
sombras
el día ya se fue
descanso en esta noche
y me olvido de las penas
mis ojos deletrean las luces
para comprender la ciudad
o lo que está debajo
o dormido
he cruzado calles
y palabras con la gente
mientras era el día una zona
de tráfico febril
ahora sólo escucho el mar
en los autos al fondo de la calle
y de pronto algunos pasos
que pierden las palabras para dormir
esto es lo de siempre
un panal de ruidos que se apagan
la red de luces que no atrapan
a nadie ni descubren
a quien
un espectáculo que me mantiene
despierto para verlo
así las sombras son esta quietud
y nada sucede en la mayoría
de las calles de noche

General
camino
conciencia
vida
ironía
paisaje
situaciones
sombras
noche
porque amor es una sombra
que conversa sin sonidos
y no sabe qué haces todo el día
¿acaso importa?
amor te cuenta sin piedad
con la pasión del aire
te sonríe y cuánto
te rebusca los bolsillos
para encontrar su dulce
y amor es dulce
y se acuesta a tu lado
para mirar estrellas
sin preocuparse de la hora
entonces tú te dices
¿por qué?
y no contestas
apagas la casa
y te vas
con ella

1.
llanto donde se quema el silencio
lástima que baja por la garganta
hasta sedar la vida
te agitas hasta consumirte
llamando sin palabras
los ojos en sordina pidiendo
sin cesar la noche
asustada
de escuchar las venas resonando
con la presión del alma
y cómo brota el mar de tanto cielo
encerrado en este cuerpo
susurrando al enroscarse en el aire
avisando que llega
el corazón a hundir
sus últimas palabras en la vida
2.
baila por las paredes la luz
perfilando la materia
en objetos imposibles
salta
de cuerpo en cuerpo
sobre un lienzo inmóvil avienta
carreras de sombras
suspiros grises
ayes azules
perfiles violáceos
que conversan
con insistencia de huida por la calle
baila la luz en las paredes
divulgando las noticias
de los ángulos que cuelgan
de los objetos y que sueltan
capas y embozados guardias mudos
riendo y llamando
desde esquinas y desde los rincones
intrigando
inquiriendo
por los crímenes obvios
confiesa si pasas
o tapa los oídos
la luz baila y se bifurca
y se bifurca de nuevo
recorriendo como el agua
las paredes afilando
los objetos con su lima
hasta llamarlos por su nombre
perdidos para siempre en tantas formas
y se bifurca al infinito
para contar las historias de la noche
escucha

Veamos.
Soy una sombra, que sonríe y que espera
en este bar, en esta mesa, debajo
de este cuerpo que degusta
una taza de café.
El cuerpo es percibido
por otros cuerpos.
Pero yo no soy tan evidente,
me deslizo como una ola
azul o gris o verde
según la posición de la fuente
de luz que golpea al cuerpo.
El cuerpo no acusa recibo
y continúa en sus acciones
programadas.
No me oye,
será porque no hablo.
¿Y cómo entonces tú me sabes
o me entiendes o crees
que descifras lo que soy?
No lo sé.
Tú estás mirando esto
que no soy.
Y que es la cifra de mi ser,
débiles ranuras de sentidos
que son el humo de mi existencia.
El cuerpo no se inmuta y permanece
todavía en el café,
que le quema la piel de su órgano fonador,
pero no lo sabe.
Yo lo sé porque me cambio,
porque me altero y me disuelvo,
de pronto.
Me alejo mientras se encienden
las mil luces de esta plaza al mismo tiempo.
Me hago un hilo.
Una cuerda que se enrolla en su impaciencia.
En fin, mientras haya luz y el cuerpo dure,
soy esta sombra que espera la noche
donde seré.
